EL AUTOR: Latif – Vicente Jesús Sáenz
Me llevaron a Pamplona para nacer y a los pocos días regresamos al lugar donde viví toda la infancia. Un pequeño pueblo de la provincia de Navarra, Echarri-Aranaz, a los pies de la Sierra de Aralar; rodeado de montañas, prados, arroyos, robledales y hayedos. ¡Qué suerte haber respirado esos bosques desde niño! Estudié Biología en la Universidad de Navarra, y siempre que tenía oportunidad, salía a recorrer los bosques de mi pueblo para identificar alguna nueva especie de ave, descubrir una nueva flor o sentarme entre las raíces de un roble. Trabajé como visitador médico en varias multinacionales hasta que llegó el día, en que por suerte para mí, me comunicaron que debido a la nueva política de la empresa, mi perfil ya no encajaba en sus planes de expansión. ¡Gracias! Aproveché esta oportunidad para viajar a India y conocer el Ashram de Osho en Pune y hacer una merecida pausa de 2 meses, antes de ver qué rumbo seguir.
El camino elegido me llevó a retirarme por un tiempo en la Sierra de Gredos (Ávila – España). Allí y por sorpresa, comenzó mi relación con la Geometría. Era el otoño de 1999 y mientras pensaba en un diseño para un jardín, mi amigo Millán, arquitecto de profesión, me dijo 2 frases que alcanzaron profundamente mi interior. En un instante, despertó una semilla que esperaba su momento para germinar. Estas fueron las frases: “Geometría significa la medida de la tierra” y “la proporción Áurea funciona”. De esta manera tan inesperada, comenzó a crecer en mí la curiosidad y el interés por tirar del hilo, y ver hasta dónde me podía llevar este camino. Tracé una primera geometría en el terreno donde iba a crecer el jardín pero como se acercaba el invierno y era muy frío, no hice más tareas en el lugar.
Hasta ahí, nada hacía pensar que se avecinaba un cambio… Un día, me visitaron mis queridos amigos Bhadra y Govind. Ambos sensibles a las diferentes vibraciones de la Tierra. Se percataron de que había cambiado la vibración del lugar, pero lo que él sentía de una manera, ella lo percibía con un giro de 180º. Esa diferencia fue lo que me animó a investigar. Entregado y entusiasmado con lo que iba sucediendo, me equipé de compás y regla, sin imaginar hasta dónde me llevarían estas herramientas. Aquellos días cortos y noches largas junto a la chimenea, invitaban a consultar libros, trazar curvas con el compás y unir puntos con líneas, maravillado por lo que se desplegaba frente a mis ojos. Un punto me llevaba a otro, y de ahí surgía una curva y luego otra y así sin parar, repitiendo patrones simétricos cada vez que en mi mente surgía esta pregunta: …¿ y qué pasaría si pincho el compás en este punto y lo abro hasta ese otro y trazo un círculo…?
Pasaron varios años viviendo en diferentes lugares, acompañado siempre con cuadernos de notas, inspiraciones, dibujos y mandalas, hasta que en el 2004 me encontré en Bilbao con Amaia y Octavio, creadores de la Terapia Corazón de Cristal. Aprovecho estas líneas para recordarlos agradecido, por el gran impulso que recibí en aquel primer encuentro. Ahí surgió el impulso para escribir el primer libro: “Sintoniza con la Magia de la Geometría”. La tarea fue fácil. Lo único que tuve que hacer, fue poner en orden el material que ya tenía hasta ese momento. Años después, viajé de manera inesperada a Argentina y… “descubrí América”.

El camino continúa. Cada nuevo lugar me trae inspiraciones y conexiones personales únicas que están más allá de lo que las palabras pueden expresar. Volviendo a la Geometría, mi C.V. en este contexto es muy breve: nunca asistí a cursos de Geometría, ni de Mandalas. Además, “todo lo que presento, ya ha sido dicho o escrito alguna vez por alguien”. Lo que aporto es mi “acento” y forma de “mirar”. Recordando mi infancia, comprendo que ya estaba todo allá, y de alguna forma lo “absorbí”, para darle así una nueva forma en el futuro. Mi ama, María Teresa, costurera muy querida y apreciada por sus clientas y alumnas, estaba habitualmente rodeada de patrones, telas de colores, hilos y con la cinta de medir alrededor del cuello. Mi aita, Jesús, aficionado a la filatelia, tenía siempre a mano compás y regla para delinear, con precisión y estilo, los marcos donde presentaba con elegancia sus colecciones de sellos de todo el mundo.


He leído muchos libros y memorizado incontables datos, para darme cuenta finalmente, que lo más importante está a la vista y al alcance de la mano. La curiosidad y los buenos Maestros me han acompañado siempre. Esto ha permitido que aquí y ahora, haga lo que más me gusta: pasear por un bosque o a la orilla del mar, sentir un arroyo, investigar, trazar líneas, colorear, escuchar música, respirar naturaleza, cocinar y compartir con amigos. En estos días, me encuentro en Argentina. La fertilidad de esta bendita Tierra, en todos sus aspectos, y la calidez de su gente, han permitido que la semilla que portaba, sin yo saberlo, germinara en el mejor de los terrenos posibles para dar las flores y los frutos que ahora presento en esta web.
                                                       Y lo mejor es que queda mucho por descubrir. Gracias!

SEMBRANDO MANDALAS, CULTIVANDO SILENCIO, CELEBRANDO VIDA